Capitulo 3

Minoría son tus iguales, los que han renunciado a la comodidad del no ser. Ustedes, los elegidos, han de lidiar con el miedo de los hipócritas y cobardes que se refugian como almas desnutridas bajo la tiranía del Gran Dictador.

Condenado seas despojo de hombre que vida has dado al titiritero sin rostro.
Condenado seas por renunciar a la única voluntad que se te ha dado.
Tu miedo al sufrimiento te impide exaltar el alma con la intensa satisfacción que produce alcanzar la conciencia superior.
Tu, que has escogido desmerecer de ti mismos, eres el único culpable de la libertad ficticia que te impide vivir con pasión.
Es tu personalismo una débil e insignificante imagen que has aceptado como real.
En verdad actúas un personaje mediocre en una obra inverosímil que se te ha impuesto.

Vosotros, los otros, los elegidos tendrán que soportar la carga de los condenados.
Vosotros los hombres deberán enfrentar a la bestia que devora voluntades y que se alimenta del temor de los miserables.

Criatura de épicas proporciones que has extendido sobre la faz de la tierra la violencia de tus instituciones y la crudeza de tus leyes, demonio que irrumpes cruelmente en la vida de los inocentes despojándolos de su naturaleza, fuiste maldecido por mis antepasados y seras maldecido por el devenir que me sucede.

Es esta nuestra guerra caballeros de la verdad. No es una guerra contra el imperialismo, es la guerra contra las guerras. Armaros de sabiduría y enorgulleceros de vuestro miedo al dolor, porque sobre nuestra sangre se alzara la bandera de la libre conciencia, porque nuestros aguerridos gritos resonaran como huracanados vientos en la semblante de los afligidos, porque no dejaremos que se nos escape la vida abrazándola con pasión y disfrutando de su misterio.

Recordad y tened siempre presente que los despojados son victimas de no ser.
Artífices de su propio infierno, verdugos de sus propias vidas, autocondenados a la mediocridad, alguna vez merecieron nuestra lastiman, hoy solo le somos indiferente a semejante estupidez.

Creadores de gobiernos, monedas y religiones, sus leyes fortalecen la rutina que les sentencia día a día ser subyugados por el sin rostro, sometidos a falsos poderes que descalifican el potencial del hombre como ser superior.
Se les escapa la vida sin razón, abandonados, totalmente entregados a los sistemas y a las costumbres que coartan la libertad.
Encerrados en un mundo limitado, prisioneros de una ilusión, creen poder ejercer la voluntad de poseer cuando en verdad son ellos los poseídos. Practican la egoísta idea de propiedad privada sometidos a reglas y condiciones que regulan su comportamiento voraz de querer adueñarse de todo. Cegados por el velo mas oscuro, el de la ignorancia de su propia ignorancia, no pueden ver que la miseria de sus vidas se basa en esta inconsciencia.

No conocen sobre la esencia de las cosas, de lo que subyace en cuanto es y existe.
Somos todo aquello que hacemos o deshacemos, somos a través de las obras. Lo que existe es, en cuanto nosotros ejercemos la voluntad de ser. Lo que se es no se posee, solo se es.

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